Evidencias detrás de una pieza: el San Juan Bautista niño, de la Colección del MNSC

  • Aaron Cruz Aguilar
  • Publicado 20 jul

Fotografía: Eumelia Hernández Vázquez, 2020. DR©Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte, IIE. UNAM. Asist. de fotografía: Verónica Ruiz Trejo

Durante el 15 y 16 de octubre de 2020 el Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte realizó el estudio de imagen de la obra San Juan Baustita Niño, perteneciente al acervo del Museo Nacional de San Carlos, anteriormente atribuida a Jean-Auguste Dominique Ingres.

En esta breve e intensa jornada estuvieron presentes el Coordinador del Laboratorio, el Dr. Manuel Espinosa Pesqueira, la fotógrafa Eumelia Hernandez Vázquez, su asistente Verónica Ruiz Trejo, y solo parte de la generación de Estudios Curatoriales, debido a las medidas sanitarias vigentes. Además, contamos en todo momento con el apoyo y disposición del equipo del Museo quienes gestionaron el movimiento de obra y parte de registro fotográfico del proceso, entre otras actividades.

El equipo del Laboratorio arribó a la cita en el recinto con una gran cantidad de equipamiento fotográfico, necesario para realizar los diferentes estudios que se llevarían a cabo en ese par de días: tomas fotográficas a la pieza en condiciones de luz visible, microfotografía, fotografías bajo luz ultravioleta de onda larga y de onda corta y reflectografía de luz infrarroja.

Para dar inicio al estudio se requirió trasladar la obra desde su lugar en el recorrido permanente del recinto a una de las salas de la planta baja, misma donde se lleva a cabo el montaje de la exposición del equipo de Estudios Curatoriales. La primera actividad fue emplazar la pieza de manera segura y en una disposición que permitiera llevar a cabo las fotografías con la comodidad necesaria para las especialistas.

Ya con la pieza lista, y mientras desempacaban su equipo, el Dr. Manuel y la fotógrafa Eumelia, amablemente explicaron a los curadores las fases de un estudio técnico completo, en qué consistían las diferentes técnicas a realizar y lo necesario para poder llevarlas a cabo y posteriormente interpretarlas; la necesidad del trabajo interdisciplinar para las diferentes fases de un estudio completo y la importancia del conocimiento historiográfico e iconográfico/iconológico. Detallaron ampliamente cómo se complementan las diferentes técnicas y los alcances que tienen; las condiciones especiales requeridas para la toma de las fotografías en perfectas condiciones y los posibles efectos que tendría llevar a cabo el estudios fuera de un laboratorio. A la par, intercambiamos el enfoque y los objetivos de la exposición, el motivo del estudio, cómo encuadrarían en nuestra propuesta sus resultados y nuestras principales preocupaciones respecto a la pieza.




La temporada de estudio comenzó con la toma de fotografías a la pieza bajo luz visible a través de un equipo mecanizado pero que requiere ser calibrado por un profesional para llevar a cabo su trabajo de manera óptima. Esto es, la cámara se ocupa de tomar automáticamente diferentes secciones de la pieza, de aproximadamente de 4 x 10 cm. Posteriormente, a través de un proceso de hilvanado digital realizado por las fotógrafas, este conjunto nos mostraría una versión digital de la pieza completa. El equipo del laboratorio indicó que en todo momento, no sólo en este primer módulo de estudio, se requiere contrastar de forma constante lo que nos muestra la cámara o la pantalla con la pieza presencialmente con la finalidad de confirmar que el proceso se esté llevando a cabo correctamente, sino también para ayudar a interpretar la imagen digital.

Cuando el “robot” terminó de realizar las tomas, comenzó el proceso de microfotografías. Entre los presentes elegimos algunos puntos que nos parecieron más importantes o más elocuentes, sobre todo que fueran acordes con la finalidad del proyecto de exposición: la firma, zonas aglomeradas de pigmentos, el rostro, entre otros.


Mapa de microfotografías

Microfotografías

Microfotgrafías de la firma



Para llevar a cabo los módulos siguientes, que incluían la luz ultravioleta y luz infrarroja, se requirió llevar la sala a la penumbra, bloqueando cualquier posible filtración de luz natural propiciada por las características del recinto. A medida que las tomas y los procesos para ambos módulos se iban desarrollando, iban desvelándose para nosotros detalles interesantes en la superficie de la pintura: craqueladuras, repintes, dibujos preparatorios, evidencia de barnices de diferentes épocas, manchas de fluorescencia en el rostro del protagonista del cuadro y a la altura de sus pies.

Aunque estos detalles siempre están presentes en la pintura, sin la experiencia necesaria o sin las técnicas que se aplicaron en ese momento, estos rasgos no pueden identificarse a simple vista. Lo curioso es que una vez que el ojo los detecta sobre la superficie de la pieza, se vuelven evidentes en condiciones normales de iluminación. En algún momento de aquel primer día, también nos dió tiempo de revisar juntos el expediente de la pieza, donde pudimos confirmar y contrastar los detalles que el estudio de imagen nos iba brindando con cada toma. El proceso de reflectografía de luz infrarroja se reservó para la jornada del segundo día.


Reflectografía infrarroja



Luz ultravioleta de onda larga

Luz ultravioleta de onda corta


Lamentablemente y debido a que los trámites con otras instituciones se encontraban parcialmente detenidos, se descartaron estudios relacionados con la materialidad de la pieza, como muestras de pigmentos y otros materiales constitutivos. También quedó fuera la idea de averiguar en expedientes de otras instituciones sobre el pasado de la pieza; sin duda ambas líneas de investigación arrojarían rica información que robustecería los argumentos de nuestra exhibición.

Ya con todas las tomas fotográficas realizadas, los integrantes del Laboratorio me explicaron las fases subsecuentes de “trabajo de escritorio,” y que los productos finales nos los proporcionarían unos días más tarde, incluyendo imágenes, metadatos y especificaciones para la acreditación y uso de imágenes.

En las imágenes resultado del estudio apreciamos importantes detalles que hablan de los conocimientos que cada pieza, en especial los de la Colección de San Carlos, guardan a la espera de la investigación que a su vez propicia el desarrollo de nuevo conocimiento sobre nuestro pasado que nos permite entender nuestro presente.

Finalmente el equipo de curadores de Archivo infinito de una pintura en duda. El caso María Morelli (Museo Nacional de San Carlos, mayo-agosto 2021) agradece la oportunidad de presenciar estos procesos, así como la gran disposición y generosidad de todo el equipo del Laboratorio en compartir sus conocimientos en esta breve pero fructuosa temporada de trabajo de campo.

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